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Illa y Ema

… sólo como una constatación de que todo es posible, hoy Ema llamó a su abuela Illa para pedirle que le enviara por correo fotos de sus papás, sus abuelos y bisabuelos para hacer el árbol genealógico de la familia… una tarea para mañana…

Es decir, en un rato más (si todo va bien) tres generaciones se verán las caras en el ciberespacio, se encontrarán (o conocerán) en la inmediatez que permite hoy una conexión en red…

¿Que se dirán mis abuelos y bisabuelos cuando se encuentren?

No, no me pidan tolerancia (la información y el conflicto)

Es una historia que suena familiar: Israel bombardea la densamente poblada Franja de Gaza, y Washington defiende los ataques sobre la base del derecho a hacerlo debido a los disparos de cohetes desde el territorio ocupado.

El número de palestinos muertos en Gaza por la ofensivas de Israel durante Noviembre de este año llega a 147, más de la mitad civiles, y el de heridos supera los 1.100. Los últimos ataques dejaron seis muertos, tres de ellos niños.

El número de israelitas muertos por los disparos de cohetes Palestinos: 0, las 5 muertes que se registran se deben al ataque a un autobús, en el que el “iron dome” no actúa.

Gaza, Noviembre 2012
Gaza, Noviembre 2012

A medida que el número de víctimas palestinas crece, tanto los políticos como los medios de comunicación de Estados Unidos expresan su “simpatía” hacia las víctimas, pero señalan que los ‘militantes’ son sus propios verdugos dada su agresión constante a Israel.

El problema es que estas historias están cubiertas como como noticias de “actualidad”, siendo que el contexto es más amplio, es parte de una historia más grande. Los problemas son complicados y son contextuales, y por desgracia, son expuestos al público por los periodistas estadounidenses que están buscando una historia simple, y que no son capaces de contextualizar los acontecimientos (el conflicto, o como lo llamen), ni histórica, ni política, ni religiosamente y menos culturalmente.

Es cosa de ver la cobertura de televisión donde la pauta editorial reclama “ecuanimidad” y donde la palabra clave es el “equilibrio”. No hay una sola transmisión que describa el sufrimiento palestino sin que lo acompañe un recordatorio del sufrimiento de Israel.

Pero lo que ha hecho estos últimos bombardeos interesantes es el número de periodistas estadounidenses desplegados en Gaza. A diferencia de años anteriores, Israel no limitó el acceso a territorio Palestino (si, no hay manera de llegar a Palestina que no sea por los puestos fronterizos israelitas). La pregunta es si, como consecuencia de esto, la historia contada por las redes informativas de EE.UU. será capaz de profundizar en la comprensión del conflicto. Tendremos que esperar para ver si esto ocurre en verdad.

Y aun más interesante ha sido la cobertura en vivo vía tweeter y otros sistemas de mensajería, extendiendo las noticias “sin edición”. Quizás parte de esta nueva agencia informativa tenga su origen en el energizado impulso que recibieron de parte del movimiento disidente “Occupy”.

Pero desde mi mirada de las noticias, hay un relato que ha prevalecido absolutamente sin cambios: La inocencia de Israel. Israel no es de ninguna manera responsable de lo que ocurre, que se muestra como una “simple” reacción a los hechos de violencia Palestina. Como relato de “lo que pasó hoy en el mundo” en cualquier noticiero suena coherente. Pero es aquí donde el contexto cobra una importancia vital. ¿Quién se pregunta por el “sentido” de la ocupación de Gaza por parte de Israel, ocupando tierras que amén de la forma en que fueron entregadas, son “legítimamente palestinas”?. (Recordemos que en 1948, Las Naciones Unidas acordaron la partición del Mandato Británico de Palestina en dos Estados: uno árabe y otro judío, resolución aceptada por la dirigencia judía y rechazada por los árabes.)

No debiera tener sentido el que Israel esté intentando la ocupación de Gaza, reclamando ahora para sí, las tierras palestinas que no le “cedieron en 1948”. Y por supuesto menos sentido tiene el pretender que la ocupación de esos territorios no levanten resistencia del pueblo que ya una vez presenció paralizado la enajenación de su suelo.

¿Podrían estos acontecimientos recientes sugerir la posibilidad de una grieta en la larga tradición narrativa los medios de comunicación de EE.UUU, en torno al conflicto israelí-palestino?

Quisiera creer que sí.

Good night, and good luck.

La caligrafía árabe

La caligrafía árabe se utiliza a menudo para realizar dibujos o composiciones artísticas que representan objetos, plantas o seres animados, o bien simplemente formas armónicas como composiciones simétricas o figuras geométricas. Estas composiciones no pretenden comunicar un texto sino mostrar la pericia del calígrafo: en general son muy difíciles de leer y por esta razón suelen reproducir mensajes que el espectador ya conoce. Lo más habitual es que se trate de la basmala o invocación ritual musulmana, la shahada o profesión de fe, o bien cortas azoras del Corán que los musulmanes conocen de memoria.

Los ejemplos más antiguos son los que forman figuras geométricas utilizando la escritura llamada cúfico geométrico. En cuanto a las composiciones realizadas con letra cursiva, son clásicas las que reproducen animales o frutos. Un subgénero también clásico son los dibujos “en espejo”, composiciones dobles en las que el motivo original se reproduce a continuación en forma de reflejo especular, mostrando a través de dicho simbolismo la doble expresión del ser humano, su parte visible material –el cuerpo con sus diferentes manifestaciones– y la interna, representada por el mundo psicológico.

Dentro de las composiciones caligráficas hay que mencionar la tugra o firma estilizada de los sultanes otomanos que figuraba en el encabezamiento de los documentos oficiales a modo de escudo de armas. Las tugras tienen una forma característica común, y aparte de algunos pequeños detalles únicamente varía el nombre del sultán que aparece en ella.

La siguiente animación muestra los elementos que componen la tughra del sultán Mahmud II. El texto, en árabe, dice: «Mahmud Jan, hijo de Abd al-Hamid, siempre victorioso».