El silencio…

Hoy empezó caluroso, de un calor que se venía del desierto, de arena y viento. No hubo un puente de orfebres que me regalara un encordado de seis sobre ese olor a espino y barniz.

Hoy empezó caluroso, con ese silencio que tiene la tierra al no moverse, no sea que se requiebre, se raje y deje salir aún más dolor del centro cavernoso y rumiante que la ha forjado por milenios.

Hoy comenzó silencioso, como cuando el calor se apodera de cada esquina del patio y hace llover esa sombra cálida que se nos pega a pesar de que golpeemos a palos,

Hoy comenzó silencioso, con el viento tratando de imitar el sonido del agua al fluir entre las rocas de un riachuelo, pero que termina sonando a estanque detenido.

Hoy termina con el viento trayéndome mi música, mezcla de quietud, viento flojo, sol enrojecido, grillos y tristeza. Mi música arrancada de las raíces de un olivo solitario, música que solo puede venir de Oriente…

Mi País

Cada tiempo tiene su caracter, su particularidad, su kronos.

Se vuelve cada vez más complejo informarse, ya no por la falta de información, si no más bien por su exceso. Navegar en un mar de información (nunca mejor dicho), seleccionar que del contenido es procesable, cierto o veraz. Información como siempre tamizada por los medios de comunicación y ahora en tiempo hiper real con las redes sociales.

Es domingo, son las 12.00 y estoy en casa preparando un lunes que, mire desde dónde lo mire ya no será el mismo lunes de los últimos años. Quizás si exista ese letargo de la madrugada, del primer día que de la semana que cuesta; pero el camino al trabajo será distinto. Como en la canción de Elicura, no es que pase por debajo sin mirar la realidad, paso por el lado mirando la realidad, pero solo eso, mirando. Recorro casi 100 km de ida y vuelta por las autopistas.

A Santiago, digo las calles de Santiago, no las camino hace más de 4 años. Veo las fotos y reconozco lugares de otra vida, pero otros lugares son extraños, desconocidos y me hacen preguntarme un mil cosas. La última vez que usé el metro solo existían las lineas 1 y 2 y recién inaugurada la 5.

No se me han mezclado la desinformación, o el exceso de información con la realidad, pues para qué se mezclen, «debiera conocer la realidad», así que no tengo como mezclarlas.

Lo que sí se ha enredado en mi cabeza es la memoria y la actualidad. Fogonazos de un ayer doloroso, con imágenes de un hoy lastimado. Las mismas rabias, los mismos gritos, las mismas angustias, la misma impotencia, donde la verdad siento que el tiempo se hizo uno. La Plaza Italia, con su añoso cartel de Canon en rojo, sigue siendo el centro donde encontrarse, no importa cuánto creciera la ciudad para un lado u otro. Puente Alto e intermedios sigue siendo un lugar de cuidado. Pero ahora junto al de Canon veo el de WOM, que con una estrategia muy agresiva, nos vende no solo telefonos móviles o plan de datos, si no también una forma de vida, con slogan como «En la fiesta entran todos» o «Moverse sin limites es pro».

Imaginé que habíamos avanzado, lo creí de verdad. Creí que desde mi lugar hacía mi aporte, generaba trabajo, daba soluciones a los problemas de techo de un país que mejoraba. ¿Entonces qué pasó?. Pasó que no era avance, era desconexión, una fa(l)rsa de vida y que en estos días me lleva a confirmar, ya no sólo que no soy el que creí ser, sino que ya no tengo opinión, y que cómo sospechaba desde hace un tiempo, vivo en una de las muchas «islas» que ofrece este país.

No fueron 30 pesos, fueron 30 años…

La gaviota y el gato que le enseñó a volar

Luis Sepúlveda

Kengah es una gaviota que por accidente queda atrapada en el mar cerca del puerto de Hamburgo, cuando este tenia petróleo. La gaviota por mas que se esforzaba, no podía salir con su último esfuerzo y energía logró salir del mar y casi sin fuerza alguna llegó a un balcón, donde retozaba Zorbas, un gato que estaba solo ya que su familia se había ido de vacaciones.

La gaviota sabia que no iba a sobrevivir y le pidió al gato tres favores que no se comiera el huevo, que lo protegiera y que le enseñara a volar, el gato por desesperación acepto los favores y se fue en busca de ayuda. Acudió con dos gatos del puerto Secretario y Colonello que vivían en un Restaurante, los tres gatos decidieron ir a buscar a Sabelotodo un gato que vivía en un bazar con Harry el dueño del bazar y Matías el chimpancé de la entrada, ya con Sabelotodo los gatos adquirieron la mayor cantidad de información posible y volvieron a la casa de Zorbas. Ya de vuelta se dieron cuenta de que la gaviota había muerto y había puesto un huevo. Los gatos y le hicieron un funeral para despedirse de la gaviota.

Zorbas cuido del huevo hasta que este se rompió y salió un polluelo al cual alimento y protegió de diversas amenazas como el amigo de la familia que alimentaba a Zorbas y los otros gatos del puerto.

Zorbas ya había cumplido dos de los tres favores, pero le faltaba él más difícil, enseñarle a volar. Los gatos Zorbas, Secretario, Colonello y Sabelotodo con la necesidad de saber el sexo del polluelo acudieron a Barlovento un gato de mar que digo que el polluelo era mujer, ya con esa información los gatos bautizaron a la polluela por el nombre de Afortunada. Los gatos decidieron que Zorbas y Afortunada debían quedarse en el bazar de Harry por un tiempo.

El peligro no descansaba y Matías el chimpancé le digo a Afortunada una serie de mentiras sobre los gatos y su intención sobre ella por lo cual esta estaba muy triste. Las ratas del  bazar querían comerse a la polluela, pero los gatos la salvaron y negociaron con las ratas para que la dejaran en paz.

Afortunada quería ser un gato pero Zorbas le hizo saber que era un ave y que tenia que aprender a volar. La polluela decía que no querría volar pero los gatos se dieron cuenta de que seta en realidad si quería volar. Sabelotodo investigo mucho y le enseño lo que más pudo a Afortunada sobre el vuelo pero cada vez que esta intentaba volar nunca funcionaba como ellos querían por lo cual los gatos deciden romper el tabú el que consiste en que los gatos no pueden hablar con los humanos.

Los cinco gatos hicieron una lista de los posibles humanos con el cual romper el tabú, pero no se decidieron por ninguno pero luego pensaron en el dueño de Bubulina ya que decían que este volaba con sus palabras ya que era poeta. Zorbas lo fue a ver y hablo con el este muy asustado pensó que era un sueño, el gato y el humano decidieron juntarse a medianoche en la iglesia de San Miguel. Ya reunidos subieron hasta la cima y el humano lanzo a Afortunada esta llevó a cabo todo lo aprendido y logro volar, Zoebas estaba muy emocionado pero no sabia si estaba llorando o era la lluvia lo que tenia sus ojos mojados.

Lluvias

Sin dudas es beneficioso, pero también son tristes (y no en un sentido melancólico). A Chile, no le viene bien el agua, no sabemos disfrutarla, tratarla, ni siquiera cuidarla ni menos encauzarla. Y es que cada vez que llueve, es como si no conociéramos la lluvia, recorre las calles no perdonando ninguna debilidad en el camino. Personas que de manera inquietante pierden sus viviendas o pertenencias, mientras los servicios públicos dejan de funcionar cómo si de un gran cataclismo se tratara.

Tememos a la sequía hasta que llueve y en 24 horas sin servicio eléctrico nos percatamos que somos dependientes en todas las maneras posibles de la electricidad, misma que en muchos casos, se genera con el agua que tanto ansiamos, y que tanto nos contraría.