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El turno del pan….

20130630-212143.jpgAunque no hay receta presta aún, hoy fue el turno del pan. Tratando siempre de buscar formas fáciles, logramos darle forma de cierta alcurnia. Aún no lo probamos (hay que esperar una hora a que enfríe), así que no niego cierta ansiedad. Por ahora aguarda bajo un paño de cocina como tantas veces vi de niño.

Mi primera horneada de scones…

scones.jpgHay muchas cosas que no creí que podría hacer nunca, y una de las más aferradas era la de cocinar. De alguna manera hoy fui impelido a superar esa “definición previa” y me atreví a entrar en la cocina. Escuchando Las sonatas para flauta dulce de G.F. Händel, me di a la tarea de hornear scones. Quién sabe si esta veta se sumará a este blog…

Orígenes del scone

El scone es un bollo o panecillo de origen escocés, quintaesencia con el que se sirve el té en Gran Bretaña y en particular, el cream tea típico del Sudoeste de Inglaterra, el llamado West Country. En el Devonshire se unta primero el scone con la crema y se corona con la mermelada y en Cornualles se hace a la inversa. O sea, con mi fascinación por Inglaterra, era obvio que empezaría con esto o un pudding de Yorkshire :-).

Como pasa con casi todas las recetas tradicionales, existen multitud de variantes en la elaboración del scone, con infinidad de recetas (y con internet hasta la BBC tiene un canal de cocina), pero yo optaré por dejar aquí la que me animó a seguir por su facilidad.

Ingredientes para 8-11 Scones:

  • 260 gramos de harina de trigo
  • 40 gramos de azúcar granulada blanca
  • 10 gr de polvos royal
  • 1/4 cucharadita de sal (fina de preferencia, la granulada no se mezcla bien)
  • 75 gramos de mantequilla sin sal fría, cortada en trozos (pequeños para facilitar la mezcla)
  • 1 huevo grande, ligeramente batido
  • 1 cucharadita (o sea pequeña) de extracto de vainilla
  • 120 ml de leche semi descremada

Para pintar:

  • Leche ó yema de huevo para lograr el dorado por la parte de arriba

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 190º. Si no tiene regulador de temperatura habría que poner el quemador un poco más bajo del máximo. Ahora que tenemos un horno que puede ponerse casi exacto es mucho más fácil.
  2. En un bol grande, tamizamos (ponemos juntos sin mezclar aún, sacudiendo el bol para que se junten) la harina, el azúcar, la levadura y la sal.
  3. Cortamos la mantequilla en trozos pequeños y mezclamos con la harina, con los dedos. La mezcla debe ser similar a migas de pan gruesas. Tener cuidado de no amasar demasiado la mezcla con la mantequilla para que ésta no se caliente, sólo intentar que quede homogénea, de otra manera los scones se volverán duros como una roca. En otras palabras, intentar trabajar con rapidez.
  4. Por otro lado mezclamos la leche, el huevo batido y la vainilla.
  5. Añadimos la mezcla anterior al bol con la mezcla de harina. Juntar bien hasta que estén integrados, pero sin “sobre mezclar”. A Pedro (encargado de meter las manos en la masa) le resultó muy bien usar una técnica de pellizcado de la masa. Es importante no aplastar la masa con rodillo, sólo “aplanarla” levemente, hay que evitar “maltratar” la masa
  6. Preparamos una superficie (la misma lata del horno sirve) con una fina capa de harina, volcamos la mezcla y amasamos, estiramos haciendo un círculo poniendo cuidado de que el grosor de la masa sea de unos 2 cm.
  7. Cortamos con un cortador redondo en círculos de unos 6 cm. Dos consejos importantes: enharinar el cortapastas y “cortar” la masa, evitar “retorcer” la masa con el cortapastas o los scones no subirán adecuadamente.
  8. Ponemos las piezas cortadas en la bandeja. Pintamos con un poco de leche (o yema de huevo)antes de meter en el horno. Si se disponen cerca unos de otros, ayuda a que suban “correctamente”.
  9. Dependiendo del horno, se hornean entre 20-25 min. La pista para saber cuando sacarlos es la de siempre: cuando estén levemente dorados.

Los de la foto son los que hicimos hoy y quedaron, en opinión de este humilde servidor, buenísimos, no como los de la Orangery al costado del Kensington Palace, pero si lo suficientemente ricos para acompañar, obvio, un té.