El legendario Benny Goodman

Si a través del decantamiento que los años imponen, las figuras precursoras del Jazz van adquiriendo por su propia valorización, un brillante e inconmovible renombre, ciertos músicos señeros ya establecieron su consagración en el mismo momento en que su éxito alcanzó el grado máximo de popularidad. No fue necesario que el tiempo fuera el encargado de señalarlos, sino que su fama se estableció como un fenómeno dinámico nacido del genio mismo de su inigualable personalidad.  

Algunos ya nos separan de la “golden era”, este disco permite rescatar las expresiones genuinas de dicha época y que traidas desde el sonido fonográfico monoaural, adquieren un sabor casi arqueológico y a la vez obliga a un respetuoso e incondicional recogimiento emocional.  

En 1938, a proósito de un concierto en el que Goodman dirigió la orquesta, el New York Times comentó: “Goodman recibió una ovación por parte del público, digna de Toscanini. Fue necesario que pasaran varios minutos antes d elograr el silencio”. No cabe duda que el juicio de ese auditorio fue uno de los tantos reconocimientos que se le brindara al llamado “Rey del Swing”.  

Si bien sus primeros pasos de formación fueron de sacrificios y luchas, Goodman escaló prontamente los irreversibles peldaños de la fama para alcanzar su merecida y definitiva celebridad.  

Este es un disco vinilo, monoaural, por lo que tal vez se escuche algo apagado. Lo recuperé usando un MacBook y no apliqué ningún filtro con la intención de que quedara muy parecido a cómo se escucha saliendo del tornamesa.
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