Why London?

Por qué Londres?

Tantas veces me han hecho es pregunta. Por qué me gusta tanto Londres? Y siempre he hilvanado ideas mas bien dispersas y a veces sin mucho sentido, o sin sentido mas que para mi (obvio).

Londres fue la primera ciudad de Europa en que aterrice ya con cerca de 30 años. Y el impacto fue grande, inequivocamente distinta a otras ciudades latinas.

Londres es mantener mi nexo con la sociología, con esa sociología que descubrí hacia el final de mis estudios, aquella que se confunde con la economía, la estadística y las políticas sociales. Aquella que se esfuerza para tomar distancia de la reflexión social profunda, de la filosofía y la epistemología y trata de ponerse en la vereda de pragmatismo mas acorde con mis capacidades (y sobre todo con mis incapacidades). Londres me ayuda a no perder mi interés en ese mundo que pido prestado y que amalgama mi propia realización. Es atreverme a dar pasos que no di, quizás por lo lejos que esta. Es creer en lo que soy, lo que hago, lo que imagino y lo que concreto.

Londres es parques, es caminar y terminar el día agotado. Es tratar de no perderse de nada. Es levantarse temprano y sin café. Londres es thé, del mas variado posible. Es el verano que no tengo y el otoño que viene. Es también el río Tamesis, y es una ciudad que se amarró al río, que definió su “ser” en torno a las aguas que recorren gran parte de la City.

Londres es silencio, es el encuentro con la mismidad (con mi mismo, conmigo mismo), esa parte de mi que necesita tomar contacto conmigo, suspender unos momentos las conversaciones con “otras formas de carbono” y centrarse en el propio conversar. Inevitablemente el tiempo de la reflexión y la evaluación. Inevitablemente el tiempo de extrañar a los amados y el tiempo de recomponer los afectos. De mirar la propia existencia desde fuera y luego pensar en hacer. No hay necesidad de hablar con nadie, puedo entrar en el silencio mas apartado, concentrarme en mi.

Londres es música, la música que llevo a casa al final de cada viaje y que descubre nuevos universos posibles, la música que al llegar comparto con quienes la quieran recibir en un acto en que declaro: ya volví. Estuve con mi mismidad y estoy de vuelta. Pero también es la música que me acompaña durante el día, caminado, sentado en el parque, durmiendo. Así, Londres también es re descubrir mi música, volver a sentir, recordar, reconectar con el tiempo que ya decidí olvidar, es permanecer.

Londres es comprender en lugar estoy, es volver a ser insignificante, es el oportuno encierro del ego para que no falsifique la realidad, es dejar que todo tome su posición y desde ahí, hacer un llamado al Dani y rescatarlo de su enajenación cotidiana.

Londres es nutrirse, tomar las ideas y darles la vuelta, es conocimiento fructífero, de conectar cosas que están sueltas y que el tiempo de lo cotidiano no da chance de conectar. Es no perder esas cosas, es traerlas de vuelta y darles nueva forma.

Londres es darme cuenta la infinita diversidad de personas que hay en este mundo y la intrincada telaraña que se va tejiendo. Se teje yendo y viendo por el tiempo y la geografía. La vida cuida lo quiere que permanezca y disuelve lo que trae mala historia. Y es que en Londres es difícil no estar en la historia, hay lugares en que no se sabe que siglo es.

Londres es darme cuenta cuán solo y cuán acompañado estoy. Es entender que los miles de seres humanos que deambulan por sus calles tienen historias. Es reconocer que todas esas historias las escribe y las cuenta alguien, para quien esa historia es la única historia. Y es aprender a reconocer esas historias en los que nos acompañamos en la ruta diaria por la vida y darles importancia protagonica, como única historia.

Londres es hacerle cariño a mi mismo.

Londres es siempre, siempre, querer volver a casa.

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