pa’ mi madre…

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Fue Pastora Imperio, la excelsa bailaora y cantaora, hija de la legendaria Rosario “La Mejorana”, quien sugirió a Manuel de Falla y a María Martínez Sierra que escribieran la música y el libreto, respectivamente, de El amor brujo. En esta obra, calificada por sus autores de “gitanería”, Falla quiere penetrar el alma del cante jondo, música ancestral que transmite los ecos y las reminiscencias de múltiples culturas. Capta e integra en su música la fuerza primitiva, el carácter mágico y la esencia trágica de este arte cuyas raíces se hunden en un lejano pasado. En una entrevista concedida a Rafael Benito unas horas antes del estreno, Falla subraya: “La obra es eminentemente gitana. Para hacerla empleé ideas siempre de carácter popular, algunas de ellas tomadas de la propia Pastora Imperio, que las canta por tradición, y a las que no podrá negárseles la ‘autenticidad’. En los cuarenta minutos que aproximadamente dura la obra, he procurado ‘vivirla’ en gitano, sentirla hondamente, y no he empleado otros elementos que aquellos que he creído expresan el alma de la raza. Siempre el motivo popular, vestido con una técnica adaptada a su carácter para que formen un ‘todo’ homogéneo”.

Después del estreno de esta primera versión, Falla realizó, entre 1915 y 1925, ocho versiones de la obra, la última de éstas siendo la más universalmente conocida y representada: el ballet en un acto El amor brujo, estrenado el 22 de mayo de 1925 en el Teatro del Trianon Lyrique de París, bajo la dirección de Manuel de Falla, contando en el papel de Candelas, con la mítica bailarina y coreógrafa Antonia Mercé “La Argentina” de la que Lorca dijo en 1930: “(…) nadie en el mundo ha sabido escribir en el viento dormido este arabesco de sangre y hueso como Antonia Mercé”.

Entre la gitanería y el ballet, existen diferencias sustanciales en lo que se refiere a la estructura, la orquestación y el argumento.

El argumento es mas o menos… Candelas, bella y joven gitana, es cortejada por Carmelo y desea corresponder a su amor, pero el Espectro de su primer amante, un gitano celoso, disoluto e infiel, la aterroriza y se interpone entre ella y Carmelo. Este convence a Lucía, una joven gitana amiga de Candelas, de que finja estar enamorada del Espectro y le atraiga hasta que haya podido dar a Candelas el “beso del amor perfecto”. Carmelo y Candelas intercambian por fin el beso salvador y el Espectro es conjurado para siempre, “vencido por el amor”.

Las melodías y los ritmos gitanos, profundamente asimilados por Falla, tienen gran presencia en la “Canción del fuego fatuo”, cantada y bailada por Lucía, y basada en el vito, danza gitana de ritmo muy vivo, casi convulsivo.

Canción del fuego fatuo

Y por seguirilla, Las Morillas de Jaén…

Pa´l gozo, son las interpretaciones de Estrella Morente y de Javier Perianes (al piano)

Solo pa saber madre mía… ¿qué es el fuego fatuo?

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