Beyond the Missouri Sky (Short stories)

Beyond the Missouri SkyAmplios espacios, infinitos atardeceres, el campo y el sol, la tranquilidad de la América más profunda. El contrabajista Charlie Haden se crió en Forsyth, Missouri, entrando en contacto desde una temprana edad con el universo de la música folk americana, gracias a la tradición musical de su familia y al programa de radio en que aparecían los Haden por esos tiempos.

Ese conocimiento de la raíz tradicional aumentó el rango expresivo del músico en su posterior aventura jazzística, otorgándole la capacidad de hacer sencillo lo complejo, de ser capaz de hablar con la máxima expresividad usando pocas notas, sin excesos ni florituras.

Dos décadas más tarde en Lee’s Summit, tan sólo a 150 kilómetros de Forsyth y aún en el estado de Missouri, vio la luz un Pat Metheny cuya gran pasión durante su adolescencia era pasar horas y horas practicando con la guitarra mientras veía el campo, el sol, el universo del Medio Oeste desde su casa. E incluso en los trabajos más intrincados del gutarrista se nota una cierta influencia folk, un sello de identidad donde queda clara su procedencia. Inevitablemente, ambos maestros se conocieron a finales de los setenta, colaboraron repetidamente y entablaron una enorme amistad, hasta el punto de que Pat fue el padrino de la boda entre Charlie y Ruth Cameron en 1989. Cómo no, la idea de grabar un disco a dúo (especialidad, por cierto, del contrabajista) sobrevino y finalmente en 1996 los dos amigos vieron realizado su sueño, música basada en su Missouri natal, pero yendo más allá (Beyond the Missouri Sky).

Como reza el subtítulo de portada, el disco está formado por historias cortas con un fuerte arraigo tradicional que representa la raíz de ambos músicos, en contexto jazzístico pero con un detalle definitivo: instrumentación acústica. A pesar de las orquestaciones y programaciones que Metheny grabara posteriormente en algunos cortes (a instancia, curiosamente, de Haden), la base del CD es el simple dúo entre guitarra acústica y contrabajo, sin pistas adicionales. Así ocurre en los primeros temas y así ha ocurrido en las excelentes representaciones en directo que el dúo ha venido dando en Europa a lo largo de los años siguientes a la aparición de este trabajo. Volviendo al subtítulo de portada, cada tema es en sí mismo una historia. Para la ocasión el bajista recuperó su habitual First Song, que toma tintes dramáticos, muy cercanos a la música de películas europeas, que encuentra un espacio explícito en las excelentes recreaciones de los dos temas principales de Cinema Paradiso (cuántas veces habrá expresado Pat su admiración por Ennio Morricone). Más material cinéfilo con el Two for the Road de Henry Mancini y misterio con Tears of Rain, nueva composición de Metheny en la que presenta su nueva guitarra sitar acústica, recién sacada del laboratorio de Linda Manzer. No obstante los tres primeros temas son los que definen con mayor exactitud el discurso del dúo. Waltz for Ruth (dedicado, al igual que First Song, por Haden a su esposa) es un precioso vals donde ambos músicos caminan como uno solo, al igual que en Our Spanish Love Song. El Message to a Friend que Pat ya grabara con John Scofield tres años antes (y que está escrito en honor a Charlie Haden) toma unos derroteros oscuros y sentidos, con el contrabajo apoyando de forma solemne los precisos acordes de la guitarra acústica.

El sonido más folk lo encontramos en las versiones, como los lentísimos The Moon Is Harsh Mistress y He’s Gone Away o el The Precious Jewel de Roy Acuff, donde el trabajo rítmico de Pat para la melodía de su compañero (y posteriormente para la que él mismo grabó encima) es sencillamente fabuloso. La eléctrica aparece prominentemente en The Moon Song, y el cierre es un tema que Josh Haden (hijo de Charlie) compuso para su grupo Spain llamado Spiritual.

La sensibilidad de ambos músicos en un contexto tan íntimo es digna de especial mención. No sólo encuentran uno, sino varios lenguajes comunes, y todo ello afecta de forma muy positiva al resultado final. Pocas grabaciones en la carrera de Metheny han levantado tanta unanimidad. Entre los apasionados por este Missouri Sky y los que sencillamente lo respetan todos coinciden en que se trata de un excelente disco, curiosamente sin fuegos de artificio ni una gran producción. Cómo sería la cosa, que hasta el gobernador de Missouri declaró el 25 de Febrero (día en que apareció el CD en el mercado) como día de Charlie Haden y Pat Metheny.

Amplios espacios, infinitos atardeceres, el campo y el sol, la tranquilidad de la América más profunda. El contrabajista Charlie Haden se crió en Forsyth, Missouri, entrando en contacto desde una temprana edad con el universo de la música folk americana, gracias a la tradición musical de su familia y al programa de radio en que aparecían los Haden por esos tiempos. Ese conocimiento de la raíz tradicional aumentó el rango expresivo del músico en su posterior aventura jazzística, otorgándole la capacidad de hacer sencillo lo complejo, de ser capaz de hablar con la máxima expresividad usando pocas notas, sin excesos ni florituras.

Dos décadas más tarde en Lee’s Summit, tan sólo a 150 kilómetros de Forsyth y aún en el estado de Missouri, vio la luz un Pat Metheny cuya gran pasión durante su adolescencia era pasar horas y horas practicando con la guitarra mientras veía el campo, el sol, el universo del Medio Oeste desde su casa. E incluso en los trabajos más intrincados del gutarrista se nota una cierta influencia folk, un sello de identidad donde queda clara su procedencia. Inevitablemente, ambos maestros se conocieron a finales de los setenta, colaboraron repetidamente y entablaron una enorme amistad, hasta el punto de que Pat fue el padrino de la boda entre Charlie y Ruth Cameron en 1989. Cómo no, la idea de grabar un disco a dúo (especialidad, por cierto, del contrabajista) sobrevino y finalmente en 1996 los dos amigos vieron realizado su sueño, música basada en su Missouri natal, pero yendo más allá (Beyond the Missouri Sky).

Como reza el subtítulo de portada, el disco está formado por historias cortas con un fuerte arraigo tradicional que representa la raíz de ambos músicos, en contexto jazzístico pero con un detalle definitivo: instrumentación acústica. A pesar de las orquestaciones y programaciones que Metheny grabara posteriormente en algunos cortes (a instancia, curiosamente, de Haden), la base del CD es el simple dúo entre guitarra acústica y contrabajo, sin pistas adicionales. Así ocurre en los primeros temas y así ha ocurrido en las excelentes representaciones en directo que el dúo ha venido dando en Europa a lo largo de los años siguientes a la aparición de este trabajo. Volviendo al subtítulo de portada, cada tema es en sí mismo una historia. Para la ocasión el bajista recuperó su habitual First Song, que toma tintes dramáticos, muy cercanos a la música de películas europeas, que encuentra un espacio explícito en las excelentes recreaciones de los dos temas principales de Cinema Paradiso (cuántas veces habrá expresado Pat su admiración por Ennio Morricone). Más material cinéfilo con el Two for the Road de Henry Mancini y misterio con Tears of Rain, nueva composición de Metheny en la que presenta su nueva guitarra sitar acústica, recién sacada del laboratorio de Linda Manzer. No obstante los tres primeros temas son los que definen con mayor exactitud el discurso del dúo. Waltz for Ruth (dedicado, al igual que First Song, por Haden a su esposa) es un precioso vals donde ambos músicos caminan como uno solo, al igual que en Our Spanish Love Song. El Message to a Friend que Pat ya grabara con John Scofield tres años antes (y que está escrito en honor a Charlie Haden) toma unos derroteros oscuros y sentidos, con el contrabajo apoyando de forma solemne los precisos acordes de la guitarra acústica.

El sonido más folk lo encontramos en las versiones, como los lentísimos The Moon Is Harsh Mistress y He’s Gone Away o el The Precious Jewel de Roy Acuff, donde el trabajo rítmico de Pat para la melodía de su compañero (y posteriormente para la que él mismo grabó encima) es sencillamente fabuloso. La eléctrica aparece prominentemente en The Moon Song, y el cierre es un tema que Josh Haden (hijo de Charlie) compuso para su grupo Spain llamado Spiritual.

La sensibilidad de ambos músicos en un contexto tan íntimo es digna de especial mención. No sólo encuentran uno, sino varios lenguajes comunes, y todo ello afecta de forma muy positiva al resultado final. Pocas grabaciones en la carrera de Metheny han levantado tanta unanimidad. Entre los apasionados por este Missouri Sky y los que sencillamente lo respetan todos coinciden en que se trata de un excelente disco, curiosamente sin fuegos de artificio ni una gran producción. Cómo sería la cosa, que hasta el gobernador de Missouri declaró el 25 de Febrero (día en que apareció el CD en el mercado) como día de Charlie Haden y Pat Metheny.

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