…el vinilo es exclusivo, pero no elitisita;
es sofisticado, pero no snob;
tradicional, pero no conservador;
alternativo, pero no pretencioso…
El vinilo es en sí mismo, un mensaje en sí mismo.
Ya hace mucho que la música no protagoniza un post en este rincón de la WEB y bueno es tiempo de Navidad y entonces aflora el deseo de compartir. Y ya saben, ésta es mi forma de estar algo más cerca de los que amo.
La música de navidad llena, al menos en mi caso, el hogar y es de lo poco que siento le sigue dando algo de sentido y no entraré en eso pues joder, es un temón.
Pues bueno, de la música si os he de hablar, los otros años fueron los tiempos del jazz, la influencia celta y recopilaciones varias. Pero este año, me voy por la sangre. Ok no soy gitano, pero este tampoco es un disco gitano sino más bien flamenco. Y al final es algo que se lleva, se viste y se luce…
Para los gitanos el día mas importante es el 24, noche buena, pues ese día comen todos juntos una comida que se hace de dos formas, una con alubias y otra con garbanzos, pues así es el potaje gitano, luego que está listo y todos sentados en la mesa el padre coge una cuchara y cede un poco de comida a la madre y le da un beso, lo mismo hacen todos los matrimonios, empezando del mayor al menor y después da un beso y un abrazo a todos, luego esto mismo hacen con los hijos para empezar a comer todos, luego los hombres se van al bar para darles tiempo a las mujeres para que se arreglen, en el bar se juntan tíos primos y amistades y empiezan a cantar y bailar y así hasta las 9 de la noche, momento que llegan las mujeres, la de los primos y de las amistades. Se juntan todos, ponen algo de dinero y van recorriendo de bar en bar cantando y bailando hasta que sea la hora de la cena, y en vez de ir cada cual a su casa, se reúnen todos en un solo lugar y comparten todo lo que vayan trayendo, y bueno, se la pasan toda la noche cantando y bailando.
Es así como nacen discos como este, del cante y el baile de uno, sino de muchos… es Navidad….
Este es un tema original de un disco de Pat Metheny Group que canta Pedro Aznar. En esta versión está en vivo (de su disco Quebrado), interpretada con su banda. Sutilmente reinterpretada con mayor protagonismo de su bajo….
Sin duda que uno de los elementos más identificables de la Pantera Rosa es la música del título y sus créditos, compuesta por Henry Mancini para la película original, y desarrollada con diversas variaciones en el resto de las series y películas. Se trata de un tema de jazz, con el saxo tenor como principal elemento instrumental. A partir de The return of the Pink Panther (1965), el intérprete solista de este tema fue el saxofonista británico, Tony Coe.
De vez en cuando, cae por ahí alguna música nueva, que viene a refrescar (dentro de lo posible), el universo del que formamos parte.
Esta vez, la música viene de la mano de un trío compuesto por June Tabor (voz), Huw Warren (piano) e Iain Ballamy (saxo). El sello por supuesto, y sin darme cuenta, ECM. Tres músicos únicos que convergen para crear una mezcla sugerente de palabras y música. Este disco me atrevo a decir abarca jazz, folk y canciones tradicionales en ambientes contemporáneos. El saxofonista Iain Ballamy y el pianista Huw Warren, ganador de la BBC Jazz Award 2005, con una reputación internacional como compositores, y June Tabor es sencillamente uno de los intérpretes más imponentes y distintivo de la actualidad de la canción tradicional inglesa.
La carrera de cantante de June Tabor, en un principio en solitario, creció junto a las de contemporáneos como Martin Carthy, Nic Jones, Martin Simpson y Maddy Prior. Con los años, dueña de una creatividad inquieta, la ha llevado a colaboraciones inesperadas, donde ha aplicado su agudeza interpretativa al material aportado por escritores como Duke Ellington, Elvis Costello, Tchaikovsky y Tom Jobim.
Para este disco Quercus, Tabor busca la alianza de los músicos / compositores, y el rendimiento que crean es lírico, armónicamente intrigante y en silencio emocional, utilizando piezas instrumentales originales y con un llamativo respirar en los espacios que quedan entre los conjuntos de canciones. El resultado es un microclima musical fértil en el que el eclecticismo natural de Tabor prospera de verdad.
Me intrigó el nombre del disco y lo que encontré es que Quercus se refiere por igual al roble y a la encina. Árboles por lo general de gran porte. Su fruto, la bellota, es solitario y se origina en un brote y su corteza suele ser lisa en la juventud y agrietado y complejo en la madurez. O sea sin gran imaginación, es muy fácil asociar el nombre al disco.
Siempre me han escuchado de que Alejandro Sanz era cantaor Flamenco, pero el tío este no le hacía mucho empeño a hacer creíble mi chorrada. Pues bien, les dejo aquí un temilla en un disco de Vicente Amigo (reconocido guitarrista flamenco), que ha reunido a muchos grandes para grabar este “Paseo de Gracia”. El tema en cuestión se llama “Y será verdad” y canta además con nada mas ni nada menos que Enrique Morente y Pedro Heredia. Es un tema exquisito, ondulante y sinuoso, una rumba a medio tiempo, en la que definitivamente se puede escuchar la ajerezada alma flamenca del cantante español. Sin duda que Sanz se ha vuelto un grande del pop, pero que nadie me discuta que también lleva el flamenco por dentro y creo que se nota, no hay más que escucharle, lo ha tenido ahí desde pequeñajo y desde mi muy reservada opinión, le va mejor el flamenquillo que el pop. El virtuoso guitarrista cordobés presenta su nuevo trabajo como “un disco de colaboraciones”. Enrique y Estrella Morente, Niña Pastori, Alejandro Sanz y Rafael de Utrera entre otros, aportan su granito de arena en estas nuevas composiciones. Melodía y armonía quedan patentes en temas como “Autorretrato”, “Y será Verdad” o “Bolero del Amigo”, donde descubrimos a un Vicente en versión eléctrica y arropado con violines y mandolinas.
Y será verdad…
Vicente Amigo con Alejandro Sanz, Enrique Morente y Pedro Heredia
Y será verdad que en tu soledad me buscabas
Y será verdad que en tus sueños no me encontraba
Y será verdad, y será verdad, y será verdad
Que tengo un lugar en tu alma.
Y será verdad que mi mundo te ilusionaba
Y será verdad que mi música te gustaba
Y será verdad, y será verdad, y será verdad
Que tengo un lugar en tu alma Noche de amor.
Las que he pasado contigo
Y en un mundo de pasiones los dos
Caeremos pronto rendidos,
rendidos, rendidos, rendidos
En un solo corazón, no cabe todo lo que vivo
Y yo le estaba pidiendo a mi Dios el compartirlo contigo
Contigo, contigo, contigo
Desde que el mar y la luna, desde que el sol y la tierra,
Desde que la aurora es una, desde que el hijo y el padre
Desde el deseo y la carne, desde entonces mi locura
Desde que el mar y la luna, desde que el sol y la tierra,
Desde que la aurora es una, desde que el hijo y el padre
Desde el deseo y la carne, desde entonces mi locura
Y será verdad, y será verdad, y será verdad
Que tengo un lugar en tu alma
Y será verdad que en tu soledad me buscabas
Y será verdad que en tus sueños no me encontraba
Y será verdad, y será verdad, y será verdad
Que tengo un lugar en tu alma
En un solo corazón, no cabe todo lo que vivo
Y yo le estaba pidiendo a mi Dios, el compartirlo contigo
Contigo, contigo, contigo
Desde que el mar y la luna, desde que el sol y la tierra,
Desde que la aurora es una, desde que el hijo y el padre
Desde el deseo y la carne, desde entonces mi locura.
Luego de haber escuchado una buena cantidad de veces este disco, aún no sé si es de Brad Mehldau o de Anne Sofie Von Otter. Si puedo confesar que a ella no la conocía y que llegué a este disco rondando la música de Brad Mehldau. Luego descubrí mi enorme ignorancia, ella es una mezzosoprano sueca más que famosa.
La producción se divide en dos partes (yo que la adquirí via iTunes Store, para los que compraron en la tienda serían dos discos), la primera recoge melodías con música original de Brad Mehldau e incluye 7 canciones: It May Not Always Be So, We Met At The End Of The Party, Child, Child, Twilight, Because, Dreams y Did You Never Know?. La segunda parte se dedica a clásicos modernos, a piezas de Brel, Ferré, Rodgers, Barbara, Legrand, Bernstein o Lennon y Mc Cartney. Son canciones de amor que han formado siempre parte de nuestras vidas.
Leyendo más de ésta increíble mujer me doy cuenta que toda su carrera ha sido una cantante de lo que llamaríamos el mundo de la música clásica. Y obvio surge la pregunta ¿cómo nace un proyecto como este? ¿cómo se tienta a una mezzosoprano a pasearse un rato por el jazz?. El disco nace como un encargo del Carnegie Hall a Brad Mehldau para que escribiera algunas canciones para Anne Sofie Von Otter, sólo para voz y piano. Luego Mehldau fue llamado otra vez, esta vez por el Carnegie Hall y el Wigmore Hall de Londres para escribir dos canciones más. Cuenta Anne Sophie von Otter que cuando escuchó el disco que Mehldau había grabado con Renée Fleming no le pareció una mala idea. Más bien al contrario, de manera que aprovechando una estancia en Nueva York se puso al habla con Melhdau para empezar a pensar en algo parecido.
Y aquí está este Love Songs, cuyo contenido es exactamente eso.
Las composiciones de Mehldau las hizo usando letras de poemas, casi todos de Sara Teasdale, con dos excepciones excelsas: e. e. cummings –él quería que se escribiera así, con minúsculas- y Philip Larkin, que aporta algo de amor amargo, (seguramente se imaginó que debía tener un gustillo a ese gin tonic que él elevó a la categoría de sujeto lírico). La inspiración de Mehldau –en mi opinión el mejor pianista de jazz de la actualidad y, en sus momentos más inspirados, el que mejor ha recogido la vieja herencia de Bill Evans- se mueve en el terreno de una especie de minimalismo al que se le agregaron unas gotas de emoción que hacen de la repetición algo perfectamente pertinente de cara a su comprensión completa.
La segunda parte del disco se dedica a clásicos modernos, a piezas de Brel, Ferré, Rodgers, Barbara, Legrand –esa maravilla absoluta, que hubiera firmado cualquiera en el Parnaso y que se llama What are you doing the rest of your life? y que, me permito insinuar como de lo mejor del disco-, dos suecos como Ahlert y Färnlöf –preciosas canciones que Von Otter borda literalmente-, Bernstein o Lennon y Mc Cartney –magnífico Blackbird, recordemos, una de las mejores canciones de The Beatles, de las más “canción de arte” de todo su repertorio y con el pianista americano muy comprometido en el asunto. En ambos registros –la obra en el cruce de Mehldau y estos ya standards- la voz sabe moverse muy bien sin esa impostación necesaria en otros repertorios y que a veces se impone demasiado en estos intentos cuando quizá se confía poco en la calidad de la música que se interpreta.
Mehldau está extraordinario, como era de esperar, porque sabe plegarse bien a la cantante cuando procede pero también irse por las ramas. Sabe que anda sobrado, que tiene ideas pero también que está acompañando a una voz que lo necesita y confía en él. La suma de estos dos magníficos artistas sólo podía dar lugar a un disco excelente, a una muestra de que las fronteras entre los repertorios cuanto más delgadas mejor, que el corazón tiene sus razones y que las canciones de amor o han formado siempre parte de nuestras vidas o, en el caso de alguna recién llegada, pueden incorporarse a nuestro personal Songbook.
Parrafo aparte merece la sorpresa de escuchar «Calling You» (de la película Bagdad Cafe), una de esas canciones que froman parte de mi life track list y «Windmills of Your Mind», llamado aquí en francés «Les moulins de mon coeur», canción de la película Thomas Crown Affair y su remake.
Se aconseja acompañar la audición de un Shiraz (sigo creyendo que la cepa viene de la ciudad Persa), queso y la brisas de la tarde. Un disco este algo más que delicioso.
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A pesar del trabajo relativamente continuo en solitario, David Sylvian ha mantenido fuertes lazos con un número de músicos en toda su vida y ha producido un trabajo de colaboración en un contexto u otro. El más importante de ellos en los últimos tiempos ha sido el proyecto Nine Horses, con Burnt Friedman y Steve Jansen. En esta nueva colección, Sleepwalkers (sonámbulos), hace una selección de sus trabajos de colaboración durante la última década. Ha incluido composiciones de Nine Horses, así como más fugaces coqueteos y concesiones con otros. Está también su trabajo con su gran amigo y compañero de composiciones, Ryuichi Sakamoto. También hay temas de asociaciones mas recientes, tales como Christian Fennesz, Bang Jan y Erik Honoré, Arve Henriksen y el compositor clásico contemporáneo Dai Fujikura. Actualmente se encuentran con Dai dando los toques finales a una versión radicalmente reinterpretada de «Manafon» que cuenta con la orquestación original de Dai y una serie de composiciones frescas que se extienden a los temas del álbum original (después de que uno ha abandonado la creencia en Dios, la poesía es la esencia que toma su lugar como la redención de la vida: Wallace Stevens).
Este trabajo ha sido seleccionado personalmente por David Sylvian, remezclado y remasterizado y se secuenció por completo. Estos son los huérfanos, maltratados, alejados y exóticos, la migración desde diversos rincones del mundo, reunidos bajo un mismo techo, que están aprendiendo a compartir, a pesar de sus diferencias. Nos conteniene multitudes. No somos nada si no es contradictorio.
La consistencia es contrario a la naturaleza, en contra de la vida.
Aldous Huxley
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Hay quién toca la guitarra y con su manos solo mueve aire, sin embargo, hay quien solo con pulsar los bordones, les abre avenidas al sentimiento.
Vivimos tiempos dónde se escucha un disco de “nuevo flamenco” y suena igual a otra docena de discos que le precedieron y a otra docena que le seguirán. No son música, son “buñuelos de viento, para noches sin sueño.
Para mí este disco fue distinto, es un disco que se ha tomado en serio a sí mismo, resultado de años de creación de músicas, de acompañar bailes y cantes en las mejores compañías de España y que plasmado en este disco es una “experiencia”.
Esta música debe escucharse con los oídos abiertos, con los sentidos puestos en las notas, en los silencios; extraídos del pozo hondo de una guitarra que se rinde a la maestría de su ejecutor. Es un refugio contra frío de la ausencia o los helados alfileres del desamor.
No hay brindis al sol, ni golpes frenéticos a ninguna parte. Todo es fluído, denso, conmovedor.
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Podemos concordar en que si uno fuera a comprar un disco por su carátula, este quizás no habría llamado la atención. Pero nada mas alejado de la realidad musical del disco, y es que aquí se cumple con extremo celo aquello de «nunca juzgues un disco por su carátula» (o un libro por su portada). Y menos en dusco editado el año 2010.
En este proyecto el contrabajista hizo equipo con los músicos del Quartet West: Ernie Watts en Saxo Tenor, Alan Broadbent en Piano y Rodney Green Batería. Y apelando a sus recursos logró reclutar a: Casandra Wilson para My Love And I, Melody Gardot en If I’m Lucky, Norah Jones en Ill Wind, Ruth Cameron en Let’s Call It A Day, Renée Fleming en A Love Like This y a Diana Krall en Goodbye.
Cada nuevo proyecto musical que ha encarado Charlie Haden en su fecunda carrera a lo largo de más de 60 años ha suscitado siempre el interés tanto de público como de crítica por la calidad y el compromiso de su arte. Siendo una verdadera leyenda viviente del género que revolucionó el concepto armónico de su instrumento, y luego de sorprender con su anterior álbum “Family and Friends: Rambling Boy” en el que celebraba la música country que tocó profesionalmente junto a su familia durante su infancia y adolescencia, Haden vuelve ahora al jazz más puro junto a la exquisita agrupación Quartet West y algunas de las más grandes cantantes de la actualidad.
Fundado por él a mediados de los ’80, el Quartet West fue y sigue siendo uno de los más elegantes y coherentes combos pequeños del jazz contemporáneo. Junto a Ernie Watts en saxo tenor, Alan Broadbent al piano y Larance Marable en batería, Haden resucitó y modernizó la típica manera californiana de abordar el juego jazzero, con un modo personal hecho de clara suavidad, sofisticación y sensualidad. Los seis álbumes anteriores del cuarteto -«Quartet West» (1987), «In Angel City» (1988), «Haunted Heart» (1992), «Always say Goodbye» (1994), «Now Is the Hour» (1996) y «The Art Of Song» (1999)- pueden ser leídos como capítulos de una ficción ensoñada que multiplica las conexiones y relaciones entre el jazz de California de la inmediata post-guerra y Hollywood durante la misma época, que fue notablemente marcado por la estética de las grandes películas del film noir.
En este histórico regreso con un nuevo lanzamiento de Haden y el Quartet West elocuentemente titulado “Sophisticated Ladies” no sólo se presenta al nuevo baterista del grupo Rodney Green, sino que los oyentes podrán gozar de las irresistibles interpretaciones de algunas de las más grandes vocalistas femeninas de nuestro tiempo, nombres de la relevancia artística -y también comercial, claro- de Diana Krall, Norah Jones, Melody Gardot, Cassandra Wilson, Renee Fleming y la mujer de Charlie, Ruth Cameron. Damas sofisticadas que brillan hoy con el esplendor de los viejos buenos tiempos.
“Sophisticated Ladies” contiene entonces 12 grandes composiciones clásicas del jazz, alternándose en el tracklist un tema con la participación estelar de las mencionadas vocalistas con uno instrumental en los que los miembros del cuarteto despliegan con magistral destreza su solidez técnica y buen gusto musical, logrando un disco que es un verdadero deleite de principio a fin.